Dia 31/07 San Ignacio de Loyola (presbítero, blanco)
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Antífona de Entrada
Al nombre de Jesús, toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el
abismo, y toda lengua proclame que Jesucristo es Señor, para gloria de Dios
Padre.
In nómine Iesu omne
genu flectatur, caelestium, terrestrium, et infernorum; et ovnis lengua confiteatur
quia Dóminus Iesus Christus in gloria est Dei Patri
Oremos:
Señor, Dios nuestro, que has suscitado en tu Iglesia a san Ignacio de Loyola
para extender la gloria de tu nombre; concédenos que, después de combatir en la
tierra bajo su protección y siguiendo su ejemplo, merezcamos compartir con él
la gloria del cielo.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
Háganlo todo para gloria de Dios
Lectura de la primera carta del apóstol
san Pablo a los Corintios
10, 31-33; 11,1
Hermanos: Todo lo que hagan ustedes, sea
comer o beber o cualquier otra cosa, háganlo todo para gloria de Dios. No den
motivo de escándalo ni a los judíos ni a los paganos ni a la comunidad
cristiana. Por mi parte, yo procuro dar gusto a todos en todo, sin buscar mi
propio interés, sino el de los demás, para que se salven. Sean, pues,
imitadores míos, como yo lo soy de Cristo.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Salmo Responsorial
Del salmo 33
Bendigamos al Señor a todas horas.
Benedicam Dóminum in omni tempore
Bendeciré al Señor a todas horas, no
cesará mi boca de alabarlo. Yo me siento orgulloso del Señor; que se alegre su
pueblo al escucharlo.
Bendigamos al Señor a todas horas.
Benedicam Dóminum in omni tempore
Proclamemos qué grande es el Señor y
alabemos su nombre. Cuando acudí al Señor, me hizo caso y me libró de todos mis
temores.
Bendigamos al Señor a todas horas.
Benedicam Dóminum in omni tempore
Vuélvanse a él y quedarán radiantes,
jamás se sentirán decepcionados. El Señor siempre escucha al afligido, de su
tribulación lo pone a salvo.
Bendigamos al Señor a todas horas.
Benedicam Dóminum in omni tempore
A quien teme al Señor, el ángel del
Señor lo salva y cuida. ¡Prueben! Verán qué bueno es el Señor; dichoso quien en
él confía.
Bendigamos al Señor a todas horas.
Benedicam Dóminum in omni tempore
Que amen al Señor todos sus fieles, pues
nada faltará a quienes lo aman. El rico empobrece y pasa hambre; a quien busca
al Señor nada le falta.
Bendigamos al Señor a todas horas.
Benedicam Dóminum in omni tempore
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Dichosos los pobres de Espíritu, por de ellos es el Reino de los cielos.
Aleluya.
El que no renuncia a todos sus bienes no puede ser mi discípulo
Ý Lectura del santo Evangelio según san Lucas
14, 25-33
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, caminaba con Jesús una gran
muchedumbre y él, volviéndose a sus discípulos, les dijo:
"Si alguno quiere seguirme y no me prefiere a su padre y a su madre, a su
esposa y a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas, más aún, a sí mismo, no
puede ser mi discípulo. Y el que no carga su cruz y me sigue, no puede ser mi
discípulo.
Porque, ¿quién de ustedes, si quiere construir una torre, no se pone primero a
calcular el costo, para ver si tiene con qué terminarla? No sea que, después de
haber echado los cimientos, no pueda acabarla y todos los que se enteren
comiencen a burlarse de él, diciendo: "Este hombre comenzó a construir y
no pudo terminar"".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Acepta complacido, Señor, las ofrendas que te
presentamos en la fiesta de san Ignacio de Loyola; y concédenos que estos
sagrados misterios, fuente de toda santificación, nos santifiquen también en
Por Jesucristo
Amén.
La gloria de los santos
En verdad es justo darte gracias y deber nuestro
glorificarte, Padre santo, porque tu gloria resplandece en cada uno de los
santos, y, al coronar sus méritos, coronas tus propios dones.
Tú nos ofreces el ejemplo de su vida, la ayuda de su intercesión y la
participación en su destino, para que, animados por su presencia alentadora,
luchemos sin
desfallecer en la carrera y alcancemos, como ellos, la corona de gloria que no
se marchita, por Cristo, Señor nuestro.
Por eso,
con los ángeles y arcángeles, y con la multitud de los santos, te cantamos un
himno de alabanza diciendo sin cesar:
[Misa]
He venido a prender fuego en el mundo,
dice el Señor. ¡Y ojalá estuviera ya ardiendo!
Dicit Dóminus: Ignem veni mittere
in terram, et quid volo, nisi ut accendatur?
Oración
después de la Comunión
Oremos:
Señor, el sacrificio de alabanza que te hemos ofrecido para darte gracias en la
memoria de san Ignacio de Loyola, nos lleve a glorificar tu inmensa gloria por
toda
Por Jesucristo
Amén
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